Xera – Lliendes

Enfrentarse a la tradición siempre supone una carga etérea sobre el que la ejecuta. El legado de un pueblo, los recuerdos de una nación, una pesada losa de costumbres difícilmente catologables para todos aquellos ajenos a su presencia o existencia. Remozar una tradición es tarea ardua. El fracaso en su camino no hunde, sino que sepulta e impide una nueva salida a su simiente remodelada. Muchos lo intentaron, nunca se sabrá cuántos han muerto antes siquiera de pisar un escenario, pero otros, muy pocos, lo consiguieron, aunque después matasen y renegasen del único sentimiento que su música podía poseer: la tierra.

La Xera…la labor, la tarea. Aquí comienza la historia de una idea de la que lo musical sólo es una parte. Una parte de la experiencia que es un sueño bajo el fresno, o el viento desde el monte Sueve arrastrando sus recuerdos; una parte de las palabras apagadas de 80 años viendo la tierra parir y devolver todo el trabajo; una parte del beso de la romería convertido en lágrimas centenarias; una parte de las palabras que se usaban para expresar todas estas sensaciones.

Palabras, colores y olores que nos enriquecen y nos enseñan las múltiples caras de aquello que nos vio nacer, entre ramas, cielos, vientos y flores; entre ríos y montañas, únicas en cada trocito de tierra.

La Xera es evitar que esto se pierda y concentra sus ideas en un pensamiento denominado “Interculturalismo”. Con él desaparece connotación restrictiva alguna, en pro de una defensa acérrima de la diversidad; en pro de la conservación y promoción de todas las culturas vecinas a la nuestra y liberadas de los prejuicios de sus respectivos gobiernos.
Una visión cultural que ligamos de raíz al origen de su pensamiento: la convivencia directa con la naturaleza.

El “Interculturalismo” al que se acoge Xera con su símbolo, representa la unión de pueblo y tierra, y su derecho a ser reconocido y protegido en cada punto del globo.

De las emociones del pueblo y de su tierra, nace el sonido de Xera que, empleando como base la experiencia asturiana, hace extensivo el mensaje de universalidad que pretende a todos los pueblos del mundo, animándoles a que se aprecien en su justa medida, y a que protejan una tierra y una historia necesarias para el mundo.

La labor de este grupo del Valle del Trubia (Oviedo, Asturies) es complicada. Se trata de una nueva inyección de ritmos y melodías al folk asturiano a partir de la experiencia inorgánica, a través de un entramado de sonidos electrónicos que, en este caso, no sirven de acompañamiento ni relleno. Folk y electrónica caminan de la mano a través de este disco con licencia Creative Commons dejando a un lado viejas reticencias y abrazando la vanguardia.

El minimalismo de muchos de los pueblos absortos en la profundidad de las cuencas, la reminiscencia industrial tras décadas de tragedias laborales y luchas. Esta tarea no es más que una realimentación positiva de sentimientos y recuerdos, de ensoñaciones y vivencias que reconstruyen y elaboran cuidados paisajes sonoros. Contundencia rítmica, devaneos sinfónicos, arreglos espaciales y un abrazo a la tradición, eso es Xera.

Verbal: Voz, piano y bouzouki
Flavia: Bandurria y Vigulín
Borja: Gaita, flautas y Low-Whistle
Miguel: Voz y percusión digital
Isaac: Programaciones electrónicas y teclados.

Xera

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