Jan Saudek

Hace poco, revolviendo entre viejos recuerdos y garabatos varios, apareció una fotografía de Jan Saudek que alguien, hace ya mucho de eso, recortó de un algún libro o revista y me regaló. Me sorprendí bastante. Saudek me sedujo, me enamoró y me atrapó bajo sus pinceles (sí, bajo sus pinceles) durante mucho tiempo. Es increíble cuan olvidadiza puede llegar a ser una.

Jan Saudek es uno de esos grandes checos universales junto a Milan Kundera. Su vida está marcada por las circunstancias políticas del Viejo Mundo durante el siglo XX. Primero sería el nazismo, del cual escapó junto a su hermano huyendo de un campo de concentración, y más tarde el comunismo que le obligaría a trabajar en la clandestinidad hasta su reconocimiento oficial por el Partido en 1984.

En las primeras composiciones de Saudek encontramos un anhelo de irrealidad, un deseo profundo de un nuevo mundo, nuevas sensaciones. Colorea ilusiones y engendra lugares de ensueño llevando asociados consigo valores y sentimientos cálidos, agradables. Pero es en la década de 1970 cuando Jan configura completamente el estilo que le ha llevado a levantar acérrimos defensores y otros tantos detractores.

En sus fotografías encontramos la fiel bajeza humana representada en sus formas más descaradas. Quizás no haya pecado capital o moral que se escape a su objetivo. Es capz de juntar en un mismo escenario infancia, inocencia, lujuria, erotismo, deseo, pasión. Puede que, incluso, sea el mismo reflejo que Nabokov intentó esgrimir a través del desdichado Humbert Humbert. Un mundo de nínfulas sórdidas donde el poder de la desnudez nos traslada a un conjunto de sentimientos, obsesiones y palpitaciones más allá del deseo carnal.

No toda la obra de Saudek tiene ese carácter efebólico, creo que todos somos capaces de ver más allá de estos negativos. A lo largo de sus cincuenta años detrás de una cámara tan solo la desnudez ante el retrato permanece invariable. Su composición y tonos son alterados con el paso de los años (conjuntos grupales, formas anatómicamente impopulares o ajenas al canon establecido) aunque me haya centrado en reproducir mis fotografías favoritas, existen otras muchas dónde la vejez, el envejecimiento, la muerte, el lento devenir de la vida son retratados trágicamente. Incluso existen ligeros atisbos de esperanza en algunas fotografías cuasi-maternales.

Pero si por algo me gusta este fotográfo checo es por su dureza. Muerte, anorexia, suicidio, pedofilia (que no pederastía), sexo, la inocencia y/o su pérdida,… y todo narrado de una forma tan bella, carente de tapujos, siendo explícito, pero no pornográfico. Delicadamente cruel…

Jan Saudek

Entre estas fotos se encuentra mi favorita y la de cucufate, lo sé, si alguien se atreve a adivinar que pruebe suerte.

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