Crystal Castles @ La Riviera [02-10-2010]

La presentación de Crystal Castles en Madrid llegaba a tiempo para satisfacer las plegarias de una horda de nuevos urbanitas huérfanos ante un mundo que los devora poco a poco y los asfixia en una cotidianidad de rabiosa soledad. Se antojaba más que un simple concierto. Tenía que ser una experiencia mesiánica, un encuentro liberador en el que cada uno de los asistentes a la ceremonia fueran partícipes de una suerte de catársis personal. En el ambiente flotaba la ansiedad de aquellos que no ven esperanza más allá de sus pasos y se ven abocados a un sufrimiento mecanizado.

El concierto del duo canadiense fue un estallido de iracundos pensamientos contenidos, una explosión de fuerzas interiores intentando escapar al caos. Violencia, rabia y desesperación manan de las cuerdas vocales de Alice Glass mientras intenta escapar a golpes de la lapidación electrónica que Ethan Kath ejecuta aproximándose a un caos primigenio dónde las moléculas chocan enfrentadas por su supervivencia. Así, el público ejerció su propio Big Bang y fue colisionando sin control hasta encontrar los albores del alba en el muro de leds que cobijaba a sus profetas.

Euforia, sudor, el cansancio de un gran camino recorrido bajo nuestros pies. Roles claros y bien definidos abrigaban a nuestros dos protagonistas. Ethan era el guardián, el protector, bajo sus manos se hallaba el control y el acceso a toda la cosmogonía sonora de Crystal Castles; por contra, Alice representa la confusión, el desorden, y como vulnerar cualquier concepto prestablecido ejerciendo la violencia entre la parroquia asistente. Juntos desarrollan una relación simbiótica en la que la habilidad de uno sobre beats y bits permite a otra alcanzar un grado superior de comunicación al prescindir de la inteligibilidad de su voz y desarrollar un fuerte vínculo emocional con los súbditos a través del contacto físico. Una energía desmedida sobre las tablas con equivalente respuesta entre los no pocos testigos que previamente habían forzado el cambio a un recinto mayor.

Todavía hoy, un mes después, me sigo preguntando si tan solo fue un concierto. Quizás estuviera presenciando el principio de algo, el germen de algo extraordinario. Mi certeza y mi ahora ya confesa fe señalan a Crystal Castles como grupo imprescindible para el visionado y la entrega colectiva. Una suerte de comunión donde se fusiona cierta actitud punk con un salvaje espíritu ahondado en la cultura rave. Un delirio compartido cuyo repertorio empujó al éxtasis desde sus inicios y vapuleó violentamente al público, sometido a incesantes bailes incontrolados, hasta que cada uno de los allí presentes vació su alma en cada canción.

Fainting Spells
Baptism
Doe Deer
Courtship Dating
Crimewave
Air War
Alice Practice
Black Panther
Celestica
Reckless
Untrust Us
Empathy (+intro I am made of chalk)
Intimate
Yes No

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