Habeas Corpus – O Todo O Nada [2011]

El nuevo disco de Habeas Corpus no hace más que reflejar una de las principales cualidades y características del grupo al rescatar esa vieja definición de ellos como “grupo de riesgo”. Quizás cabría identificar y aislar con cuidado ese riesgo para un posterior análisis. ¿Acaso están más expuestos al padecimiento? ¿Será un peligro inminente para los oyentes de su música? ¿Son ellos los que arriesgan en su música? No discrepo, ni dudo, del riesgo del grupo madrileño en cada una de sus producciones, vueltas de tuerca y reconversiones estilísticas. Pero, sinceramente, creo que con O Todo O Nada han excedido sus propios límites asumiendo riesgos innecesarios.

Sabido era que una nueva línea, en este caso melódica, vertebraría las líneas maestras de las nuevas canciones de Habeas Corpus. La especulación en los últimos meses ha sido constante. Con una discografia en la que los pasos entre las sonoridades del metal de nuevo cuño que trajo el comienzo de siglo y las últimas descargas sonoras bajo la estética y contundencia del hardcore la expectación era creciente y, en ese sentido, no defrauda porque si algo consigue este disco es alejar los sentimientos de indiferencia sobre el mismo mientras los once cortes que lo conforman van avanzando.

La escucha de O Todo O Nada se presenta ambiciosa si la realizas con el disco físico entre manos recordando que se trata de Habeas Corpus y observando en el libreto que, sí, son las mismas personas que editaron Justicia o A Las Cosas Por Su Nombre . Obviando cualquier referencia al grupo en cuestión, limitando la escucha a la reproducción en segundo plano del mismo, la mejora moral por parte del sujeto expuesto a la música del combo madrileño es un hecho, una especie de catarsis en la que uno de tus grupos favoritos no está echando por tierra ni haciendo añicos los felices recuerdos de más de una década creciendo musicalmente a su lado.

Aún sin entrar a valorar las canciones por separado, la mayor sorpresa es la debilidad y carencia de fuerza en este disco. Habeas Corpus se ha dejado influenciar tanto por la melodía que ésta atrapa y confunde a quien participa de la escucha del disco recibiendo, constantemente, duros golpes mientras se suceden extrañas canciones que bien podrían haber formado un – curioso- experimento si las mismas hubiesen sido dividas en dos EP’s o, por lo menos, reasignando su orden de manera que se pueda escapar a la siempre presente sensación de “una de cal, otra de arena”.

Las nuevas canciones de Habeas Corpus rebajan su tono de odio y combatividad con unas letras carentes de gancho en las que la rabia parece haber desaparecido mientras las guitarras colorean un nuevo mundo en el que el amor, y todos los sentimientos contradictorios que genera, se abre paso a través de líneas vocales melódicas ajenas, distantes, all escaso registro de Mars. La dualidad de este plástico redondo es evidente, sin una línea clara y con una tendencia hacia la escasez de revoluciones, se aleja constantemente de cualquier material editado anteriormente por Habeas Corpus dejando tras de sí una complicada sensación agridulce que digerir.

Punk rock, hardcore melódico, corte americano, incluso localizado allí donde solo un bárbaro Cimmerio puede alcanzar el poder. Así suena (debería, tendría que) el nuevo disco de Habeas Corpus. El objetivo inicial está bien claro y definido, aunque el resultado final confiera alguna duda y sombras entre las canciones del grupo que, si bien no están asociadas a la calidad del mismo o a su compromiso, no llegan, ni de lejos, a establecerse en las cercanías de obras precedentes.

Hablar de “mal disco” quizás sería desmesurado. Preferiría hablar de cúmulo de errores o una falta de visión de conjunto. El disco en sí, como tal, no es malo… para un grupo que estrena carrera musical y busca un público fácil, sencillo y que pueda participar de sus canciones en pocas escuchas a través de estribillos pegadizos y sentimientos comunes, accesibles. Pero Habeas Corpus, a pesar de no ser un “grande”, tiene una carrera más que consolidada a sus espaldas basada en la actitud y el compromiso, algo que nunca se les podrá criticar ni echar en cara. Por eso, no deja de inquietar que un grupo que da tanta alegrías yerre y de un paso en falso.

Este disco duele, claro que duele. En primer lugar porque pierde una de las señas de identidad del grupo como ha sido la cuidada elaboración de sus letras. Duele porque es realmente complicado escuchar algunas frases de Mars rozando el patetismo juvenil. Duele porque su voz parece no encajar en las líneas generales del disco. Duele porque, al menos, cinco canciones se encuentran en claro fuera de juego. Y, por supuesto, duele porque esto no es, ni de lejos, lo que esperaba del nuevo disco de Habeas Corpus.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s