The Black Keys – Turn Blue (2014)

The Black Keys - Turn Blue (2014)

The Black Keys – Turn Blue (2014)

La posesión de una atalaya personal, singular, hace posible visualizar ciertos aspectos de la vida, ya no solo con perspectiva, sino desde una cierta lejanía impropia de estos tiempos. Quizás el ensimismamiento personal, puede que ciertos arranques procedentes de algún antepasado ermitaño, sean las respuestas ante la dolorosa pregunta escuchada varias veces estos días: ¿Cómo no has escuchado a The Black Keys antes? La ignorancia previa en cuanto a su figura nos permite adentrarnos en su nuevo y octavo disco, Turn Blue, apenas sin prejuicios ni ideas preconcebidas aunque es complicado, bastante, escapar a esa sensación de estar ante alguno de los nuevos dioses de la música moderna. Repito: sensaciones.

Hace tiempo ya que Turn Blue está entre nosotros, su sencillo de presentación, Fever, tiene todos los visos para convertirse en una de las canciones estrella de este verano y puede que de muchas madrugadas hasta que el futuro nos sature de su sencilla melodía sintetizada. Fever juega, como escucharemos más adelante, la carta del despiste y esconde a The Black Keys en una faceta bailable, abierta para todos los públicos, que viene a suplir el vacío emocional dejado por Kids de MGMT hace ya seis años convirtiéndose así en algo más que digna sucesora.

Pero la realidad de las nuevas composiciones de The Black Keys es bastante diferente. Si bien es digno de elogiar la calidad y pulcritud de las producciones, realizadas mano a mano junto a Danger Mouse, no es merito suficiente para alabar Turn Blue ni mucho menos entender el fenómeno de masas entorno a un grupo que parece ser capaz de grandes cosas, que se encuentra poseedor de ciertos algoritmos que puedan desembocar en las cercanías de la perfección, pero que, quizás ahora, se encuentra nervioso y duda acerca de transitar caminos ya conocidos.

Weight of Love, canción que abre el disco, sirve como pequeño botón explicativo: casi siete minutos para transitar descaradamente del Dark Side Of The Moon hacia un cierto desbarre guitarrero sin lograr que su música se apriete contra nuestro pecho y no queramos separarnos nunca de ella. Sensación que, cambiando el punto de referencia, se repetirá en los cortes sucesivos a pesar de una clara demostración de una endiablada y encomiable labor en el estudio de grabación. Las canciones, en el afán de la perfección, pierden matices directos y enjundia al redibujarse bajo la clara influencia de Danger Mouse. Colchones sintetizados, leves melodías de piano, un exceso reverberizante en el tratamiento vocal, juegos ocultos entre capas,… Todos ellos elementos finos y delicados, apreciados en muchas composiciones, pero que, aquí, no consiguen enraizarse entre las composiciones de manera natural ni mucho menos adquirir protagonismo sobre la idiosincracia del propio grupo.

Quince minutos después, volvemos a sufrir otro repentino ataque de Fiebre. ¿Por qué no será todo así? Cierto, eran y serán un grupo de rock. Y aunque las baterías recobran cierto pulso y nos engañan con falsas ilusiones, las composiciones siguen escondiéndose en leves guiños psicodélicos y, aún más leves, deslices guitarreros que bien podrían haber enseñado otro camino. Con la misma cara que los judíos tras los primeros quince años de travesía en el desierto, las primeras buenas noticias en forma de canciones centellean en un horizonte cubierto por el tedio y la condena al olvido, pero no por ello suavizan las opiniones enfrentadas hacia el maestro que guía los pasos en este éxodo particular.

Aliviado el sufrimiento inicial y recobrado el aliento, solo cabe preguntarse por todo aquello que pudo ser y no será. Pero las alegrías se pagan caras y las vueltas a los orígenes, en cambio, son el pan de cada día. Salvo por la terna de canciones que suceden a FeverTurn Blue llega a aburrir gracias a una falta de estímulos que no acompañan a las buenas intenciones esgrimidas en las composiciones. Resultado muy desigual ante unas canciones que, aún sonando mejor que cientos de discos recientes, apenas consiguen despertar emociones y cuando así lo hacen siempre parece ser demasiado tarde.

La vuelta a la atalaya se torna gris y reina la pesadumbre. El desconcierto reina ante estos nuevos dioses que eran The Black Keys y que, visto lo visto, nunca lo volverán a ser. La curiosidad nos tienta, aún a riesgo de matarnos, y decidimos escuchar al azar tres canciones previas al lanzamientos de Turn Blue y observo con desgana que, efectivamente, justo ahora es el peor momento para salir de la cueva y conocer a The Black Keys. Con un poco de perspectiva, o sin ella, apenas queda decir que sí, The Black Keys (como tantos otros durante este extraño 2014) han decidido conscientemente pegarse un tiro en el pie en forma de nuevas composiciones.

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Un comentario en “The Black Keys – Turn Blue (2014)

  1. Tendré que escuchar este nuevo disco, pero si así fuera, sería una gran pena. A pesar de haber oído su nombre en infinidad de ocasiones, decidí presentar a mi oído el año pasado a The Black Keys con El Camino, y el resultado no pudo ser más gratificante….veremos qué tal. Y por último (que no menos importante), felicidades por el gran artículo.

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